La Oxidación de la grasa vs Pérdida de peso

Es constante, la preocupación social y deportiva debido al cambio sufrido por la sociedad en los últimos años por la globalización, donde contamos con numerosas herramientas para acceder a una gran cantidad de información. Este hecho provoca cierta confusión entre estos dos términos que se denomina “Quema de Grasa” y “Pérdida de peso”.

Según (Asker Jeukendrup, 2015) para la pérdida de peso se necesita estar en un balance energético negativo, esto quiere decir que, el número de calorías ingeridas en un día debe ser inferior al número de calorías quemadas. Esto supone que debemos asegurarnos que el componente por el cual estamos perdiendo peso sea principalmente la grasa, así que, la pérdida de peso no es sinónimo de la quema de grasas

La oxidación de las grasas es un factor mejorable al alcance de cualquier población a través del entrenamiento, independientemente del objetivo, bien sea, rendimiento o salud. En el estudio llevado a cabo por  Michelle C. Venables, Juul Achten, and Asker E. Jeukendrup (2005) señalaron “La obesidad es una condición asociada con el aumento de los triglicéridos intramusculares y la resistencia a la insulina, en la que se alteran los niveles de oxidación de grasas en reposo. Este defecto persiste después de la pérdida de peso y puede predisponer a la recuperación de peso”.

Hablando de rendimiento si los atletas desean mejorar la capacidad oxidativa de grasas han de saber que no hay un protocolo evidente y certero para esta mejora, ya que, hay numerosas variables de entrenamiento deportivo, desde un ejercicio de resistencia prolongado hasta un entrenamiento interválico (HIIT), además de tener en cuenta diversos elementos del entrenamiento deportivo como el volumen y la intensidad, en definitiva hace que la mejora oxidativa de las grasas sea una consecuencia multifactorial.

En cuanto, a la influencia de la capacidad oxidativa de las grasas en el ámbito saludable según (Asker Jeukendrup,2015) relaciona el aumento de la capacidad oxidativa con el ejercicio, así que, resulta difícil mejorar la capacidad oxidativa sin ejercicio. En conclusión, parece evidente que el ejercicio físico es el principal factor a tener en cuenta para la mejora de la capacidad oxidativa de las grasas. Por consiguiente, no debemos pensar que tener una buena capacidad oxidativa de las grasas es sinónimo de pérdida de peso.